...en sede virtual X-13, mi equipo de trabajo.
Actualizado a 31 de enero de 2.026
Totalmente frustrante acudir a la siguiente frase o expresión de Cervantes
“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura.”
Es el pico del iceberg de lo que estaba pasando. Sin duda, en nuestra locura, cualquiera podría encontrar un sentido. No obstante, los críticos coinciden en que lo que el manco de Lepanto quería significar era que su protagonista, si no la había perdido ya, estaba perdiendo la cabeza.
Para ello se sirve de una de las causas más frecuentes por la que los humanos actuamos sinsentido y por puro instinto animal: El enamoramiento. Por común, ha de aquél que, al menos transitoriamente, no haya pensado que tiene, o alguien de su alrededor no padece, o ni siquiera haya oído hablar del “mal de amores”. Puede llegar a ser hasta bonito, sobre todo si el final es feliz, aunque parece que no fue esa la causa por la que a D. Quijote de la Mancha, como se dice hoy de manera jovial, “se le fue la pinza”.
“…Y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.”
A continuación un ingenioso artículo:



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