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Pero la cuestión era el método
experimental. Se agotó su conocimiento en un año, aunque su implantación fuera
más larga. Y en este mundo frenético en el que vivimos no me resisto a intentar
plasmar aquí a modo de resumen, las cuatro fases en que consiste, con sus
variables.
OBSERVACIÓN. Fundamental como
todas, requiere por orden de importancia de paciencia, tiempo y por
consiguiente, dinero… En ella puede incluirse la toma de contacto y por
supuesto las preguntas más simples que conviven con las más “existencialistas”.
No se entiende sin LA TOMA DE DATOS y una especie de clave dicotómica entre qué
es lo relevante y qué lo que marginar, pues no es desdeñable que los mayores
descubrimientos de la humanidad son fruto “del azar y la casualidad”.
LANZAMIENTO DE HIPÓTESIS. Como si
fuera un baile de máscaras, las pautas se posponen y se anteponen unas a las
otras a modo de juego y diversión, con lo que vengo a expresar que esta
metodología incauta, no deja de ser una propuesta, obviamente, no dogmática y
sometida como todo en esta vida, a crítica, tanto que podemos situarla en un
momento posterior al momento cumbre:
LA EXPERIMENTACIÓN. EL ANÁLISIS
DE DD. No cobrábamos un sueldo y por tanto no éramos auténticos científicos,
pero como si lo fuéramos; éramos el objeto de la experiencia y sus valedores.
La explicábamos y la transmitíamos a veces, muy a mi pesar está el decirlo,
como papagayos. Caminábamos hacia lo desconocido. En términos “criminológicos”,
constituíamos “el cuerpo del delito” en una investigación abierta y de resultado
impredecible. Muchas de las veces, un problema.
CONCLUSIONES. Aparte de estos
conocimientos expresados; y otros; una de las principales es que el origen de
la vida y si me apuran, del hombre, no es la patata. Más formalmente,
aprendimos que además de “Naturales”, las ciencias pueden ser también “Sociales”.
EL MÉTODO CIENTÍFICO. PARTE II.
"“Las almas diabólicas conservarán siempre su capacidad de trascender el mal”. H. Roldán B.
Cerrada la etapa descrita en la anterior entrada, la de los estudios superiores o universitarios, la elección por el subtipo del Derecho, me llevó a dar con la materia penal donde todo se plasmaba en la relación entre el ser y el deber ser, la Ley y la Justicia, el delito y la pena.
No menos desconcertante a la vez
que apasionante e intrigante en los datos de estudio se planteaba la
Criminología. Reflexiones como el planteamiento del ilícito penal del atentado
sin asistencia contra la vida propia, o la causa de justificación o exención
penal de la violación “de carácter necrofílico” ocupan en este momento espacios
cerebrales reservados a las áreas del saber. Pero aunque las “conductas
desviadas” van hoy por otros derroteros, quedémonos con el primer tema.
Durante mucho tiempo y todavía
hoy, se tuvo, se ha tenido y se tiene a Rute (CÓRDOBA), por un pueblo con un
alto índice de suicidios; y así lo corroboro en la correspondiente clase del
profesor Horacio Roldán Barbero que en una de sus explicaciones nos indicaba al
alumnado como ello había quedado reflejado en una de sus obras. Y lo ponía en
contacto con el diferente valor de la vida que este bien jurídico protegido
puede tener de unas personas a otras y de las gentes de las zonas de un
territorio respecto a otras.
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| Manual de Derecho Criminológico |
Posiblemente alguno de los
experimentos en bachiller, versara sobre el tema. Desconozco el nombre del
trabajo, así como los resultados. En cualquier caso, vino a poner sobre el
tapete de forma graciosa –si cabe y puede permitirse- la cuestión de los datos
y su privacidad, lo cual el Ministro Belloch parece ser que enmendó. En ese
sentido raya lo esperpéntico imaginarse al funcionariado de los Juzgados,
manipulando con corrector (líquido, de cinta…) las causas de fallecimiento en
los tomos correspondientes y legajos cosidos del Registro Civil y también a mi
compañero de penurias, amigo y vecino, en el escrutinio de los libros, a la
búsqueda de motivos distintos del deceso que los de “parada cardiaca”.
Igualmente ignoro por qué se
rumoreó que las causas del alto índice de autolesión con resultado de muerte en
la localidad se debía a la existencia elevada de litio en el agua consumida.
¿Por qué no?. Fuera las habladurías, mi profesor, cita, en su manual
“Introducción a la investigación criminológica” (Edit. Comares) a propósito de
la “observación participante” en que el investigador aparece también como autor
de una “contribución al estudio del suicidio rural”; y afronta esta realidad,
en la comarca de los montes orientales de Andalucía (GRANADA) y aledañas
provincias de Jaén y Córdoba.
V. 1. “Contribución al estudio del suicidio rural”
Revista
de Derecho Penal y Criminología
ROLDÁN
BARBERO, H. (2001)
2ª
Época. nº 7 pp. 335 – 374
2.
“Prevención del suicidio y sanción interna”
Roldán
Barbero H. (1.987). Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales
(pp.
625 y ss.)
https://revistas.mjusticia.gob.es/index.php/ADPCP/article/view/169/169


































